Georges Albert Eduardo Brutus Gilles de la Tourette
Neurólogo francés que nació el 30 de octubre de
1857 en Saint-Gervais-les-Trois- Clochers, un importante pueblo del Poitou
(departamento de Vienne), y falleció en un hospital para enfermos mentales en
Lausanne (Suiza) en 1904. Aunque sus principales logros los obtuvo en el campo
del estudio de la histeria y de las ramificaciones medico-legales del
hipnotismo, fue también un competente neuropsiquiatra especialmente interesado
en los tratamientos terapeúticos.
De familia de médicos, a los 16 años
comenzó sus estudios de Medicina en Poitiers, transladándose posteriormente a
París, ciudad ésta en la que se doctoró en 1885. En este periodo de su vida, sus
contemporáneos le describían como “jovial y exhuberante.. ardiente e
impaciente”, dinámico, inquieto y compulsivo, apasionado librepensador que
expresaba públicamente sus ideas mediante su extrardinaria capacidad literaria.
La energía demostrada por Gilles de la Tourette parecía inagotable, lo que le
permitía introducirse con avidez en el estudio de nuevas técnicas terapeúticas
como la suspensión, la vibración y la hypnoterapia. El propio Sigmund Freud
asistió a las conferencias que impartió Gilles de la Tourette durante esta etapa
de su vida y bien pudo recibir el influjo de sus trabajos sobre la
hipnosis.
En 1896 (o en 1893), Gilles de la Tourette recibió en la cabeza
el impacto de una bala que le disparó, en su consulta, una mujer paranoíca que
le acusaba de haberla hipnotizado contra su voluntad y causado,
consiguientemente, la pérdida de la cordura. Tal extraño episodio se convirtió
en su momento en un “episodio célebre”.
A partir de ese momento, su
estado anímico fluctuó entre la depresión y la hipomanía, sus publicaciones se
volvieron progresivamente estridentes y poco convencionales y empezó a organizar
ciclos de conferencias sobre temas literarios, en donde él era el principal
conferenciante. Su competencia como profesor, y su capacidad como prolífico
autor, permitió a Gilles de la Tourette escribir y hablar publicamente sobre
numerosos temas entre los que se incluían el arte, la literatura y el
hipnotismo. No había convencionalismo ni persona que él respetase (publicó un
artículo sobre la histeria en el ejército alemán, sin importarle la furia que
produciría en Bismarck, y posteriormente atrajo las miradas hacia las
deplorables condiciones de los hospitales militares instalados por los
británicos en el propio rio Támesis)
En 1902 los trastornos que su
conducta presentaba le llevaron a ser retirado de su puesto de trabajo, muriendo
dos años después en un hospital psiquiátrico.